Ciertamente, la primera vez que uno tiene sexo es traumática. No sólo porque vas a eyacular a la primera, sino porque muchas veces, las mujeres no entienden que es algo natural, pues nosotros los hombres hasta esa primera experiencia, no sabemos qué diablos vamos a hacer. Para mi suerte, yo estuve con una mujer que tenía más experiencia que yo (a pesar de que sólo me lleva un par de meses), y que en vez de molestarse, deprimirse, sentirse usada, etc, comprendió lo que pasaba (a pesar de que yo quería que el el colchón se abriera y me tragara...).
Tenía yo 19 años recién cumplidos y estaba a 2 días de empezar la universidad, nos reunimos en casa de una amiga, un grupo de amigos y amigas a hablar acerca de nuestra nueva vida, el nuevo comienzo, la etapa que estábamos próximos a empezar. La conversación estaba interesantes, y llegó al punto que nos daba mucho miedo conversar... El sexo, el bendito sexo!!!!! Ciertamente habíamos varios que no habíamos tenido sexo alguna vez, solamente habíamos alguna vez besado a alguna compañera del liceo, metido mano, visto sus senos, pero jamás habíamos logrado algo más con ellas. Algunas de nuestras amigas en cambio, ya habían conocido los placeres del sexo. Pasó un buen rato, y seguíamos hablando de lo mismo, hasta que me armé de valor y pregunté (más a modo de broma que otra cosa) si había alguna dispuesta a acostarse conmigo, para no empezar la universidad sin saber a qué olía una vagina.
Casi todos se rieron, menos una de las muchachas que se lo tomó muy en serio. Me pidió que la acompañara a la cocina que quería preguntarme algo. Cuando llegamos y para mi sorpresa, me preguntó si era en serio lo que había dicho, pues hacía tiempo que quería acostarse conmigo pero no hallaba como decírlo. No está de más decir que la quijada me llegó al piso de la impresión, pues nunca me había imaginado que a esa amiga a quién yo tanto quería (y sigo queriendo), me haya dicho eso. Obviamente le contesté que era bien en serio lo que había dicho en la sala, pero que nunca me había imaginado que de verdad iba a pasar algo, pues pensaba que me la iban a tomar en joda. Subimos a su cuarto y la besé (o al menos eso pensé pues estaba demasiado nervioso), me dijo que me calmara y que no intentara comerme su cara, que las cosas iban a pasar, pero que no me apresurara. ¡¡¡¡De verdad que no podía creer mi buena suerte!!!! Traté de calmarme lo más posible, y empecé a desvestirla de manera torpe, como es obvio para alguien que jamás había tenido la oportunidad de desvestir a una mujer.
Su camisa de botones casi la rompí porque no hallaba como desabotonarla, las manos me temblaban al igual que las piernas, el pene lo tenía a punto de estallar, y la mente la tenía aturdida porque no terminaba de creer lo que estaba pasando. Cuando terminé de desabotonarle la camisa, ella me desabrochó la correa, me desabrochó los pantalones y los bajó. En un intento de tratar de tomar el control, la senté en la cama para seguirla besando, pero ella me tomó de la mano, me haló hacia la cama y se me montó encima. Todavía recuerdo el sostén que llevaba (era negro con encajes.), el cual traté de quitarselo, pero siendo aún muy torpe, casi rompo las costuras del broche por estar dándomela de gracioso y tratar de desabrocharlo con una sola mano. Su sonrisa fué indulgente y me dijo "mejor hazlo con las 2 manos, pues así ni te tardas ni me rompes mi ropa interior", y así lo hice. Sus senos estaban al descubierto para mis ojos, y estaba pensando en la hora de terminar de desvestirla, pues aún me faltaban los pantalones y la tanga. No quería apresurar nada, pero ella notó mi mirada hambrienta.
Se bajó de encima mío y se acostó a un lado, como muestra de que tenía el permiso de desvestirla, pero me sentí un poco avergonzado y la besé, con más calma y sin intentar comérmela. Mi mano empezó a deslizarse por su vientre, en el terreno desconocido que tanto ansiaba que me presentaran, y que jamás había visto. Cuando ya estaba metiendo mi mano por debajo de su pantalón, me pidió que le quitara la ropa que aún llevaba, pues sentía que le estorbaba y quería estar desnuda conmigo a su lado. Lo primero que pude lograr decir en un tono bastante jocoso fué "tus deseos son órdenes para mí", y ella me contestó "siempre me haces reír, por eso es que te quiero tanto". Después de eso, empecé a sentirme más seguro de mí, y proseguí a terminar de desvestirla tierna, pero violentamente... Ella se asombró de mi cambio de actitud, de corderito a intento de lobo. Aunque eso es obvio que no iba a durar mucho, pues yo aún seguía con la franela y los bóxers puestos. Estaba empezando a besarle el vientre cuando me empujó hacia un lado, me bajó el boxer, me dijo (o mejor dicho, le dijo a mi pene) "hasta que nos conocemos..." y lo agarró con cierta fiereza. Empezó a hacerme sexo oral, teniendo la precaución de avisarme antes que le dijera cuando me fuese a venir. No pasaron más de 2 minutos cuando le decía que sentía que me estaba viniendo, se lo sacó de la boca y empezó a ver cómo empezaba a brotar mi semen mientras se sonreía y me decía "soy la primera en hacerte eyacular, por lo que tu virginidad es completamente mía". Después de que saliera la última gota, me dijo que nos fuésemos a duchar para limpiarme el desastre que ella misma había provocado.
Después de una ducha breve, empezó a enseñarme cómo hacerle el sexo oral, me decía qué quería que yo le hiciera, etc, mientras conseguía una nueva erección, que dicho sea de paso, tardó un poco en llegar. Es obvio que con mis torpes lengüetazos y chupadas en su vagina, clítoris y labios no se iba a venir, por más que hiciera lo que ella me pidiera, así que me pidió que buscara un condón para ponérmelo que ya era hora de que mi virginidad fuese totalmente de ella. Así lo hice y le entregué el condón que me había pedido. Ya todo estaba listo, y ella fué introduciéndose mi pene hasta tenerlo todo adentro de su vagina. Ahora sí que estaba viendo estrellas y no terminaba de salir de mi asombro, ¡¡por dios!! Estaba teniendo sexo!!! Pero esa ilusión no me duró más de 4 minutos. ¡¡¡¡Maldita sea!!!! ¿¿Otra vez?? Ella se dió cuenta que me estaba viniendo por segunda vez, y yo estaba deseando que me tragara el colchón ¿¿Cómo era posible que me volviera a venir tan pronto??
De verdad ella fué demasiado comprensiva, se bajó de encima mío y me dijo que ella no aspiraba a llegar al orgasmo en esa ocasión, que sólo quería ser la primera mujer de mi vida, la que me convirtió en hombre. Después recordé que no estábamos solos y nos vestimos. Al parecer nadie notó nuestra ausencia (aunque no crean que fué muy larga, a pesar de lo larga de mi historia). Y así ella se convirtió en la primera mujer de mi vida y en mi novia. No duramos mucho, porque en esa época yo sólo pensaba en metérselo y no sacarselo. Pero seguimos siendo buenos amigos, y amantes eventuales, a pesar de los años que han pasado desde nuestro primer y bastante errático encuentro.
Esta es mi historia, verídica, relatada sin hacerme el héroe, es más bien hasta estúpida, pero eso fué lo que realmente pasó en mi primera vez. |